Una historia: La
humildad da valor a las personas
Caminaba con mi padre por un camino, cuando
él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
- Además
del canto de los pájaros ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé el oído y algunos segundos después le
respondí:
- Estoy
escuchando el ruido de una carreta
Entonces, dijo mi padre: si, es una carreta
vacía.
- Pregunté
a mi padre ¿cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
- Es
muy fácil saber cuándo una carreta está vacía a causa del ruido que hace. Cuando más vacía está la carreta más ruido hace.
Aprendí la lección.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando noto
que una persona habla demasiado, que siempre quiere tener razón… interrumpiendo
la conversación, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, y de lo mucho
que sabe, sintiéndose prepotente y hace de menos a la gente, etc. entonces me
viene a la mente lo que mi padre me dijo de la carreta vacía.
Esa persona es como una carreta vacía: mucho ruido,
pero está vacía. Como decimos “mucho ruido y pocas nueces”. La humildad consiste en callar y no
vanagloriarse, pasar por la vida sin hacer ruido. Nadie
está tan vacío como aquel que está lleno “de sí mismo”
Seamos lluvia serena y mansa que llega
profundamente a las raíces. Seamos
sencillos y humildes.
Con esta clase de gente humilde y sencilla da gusto estar
su lado, en cambio con los arrogantes y orgullosos uno no aguanta mucho tiempo
a su lado.
Llama la atención al contemplar a Jesús y ver que él es el más
grande de todos pasó treinta años de su vida en Nazaret sin hacer ruido.
EL
ASNO Y EL PERRO
Había
una vez un perro y un borrico que servían a un mismo dueño. Iban caminando y
pasaron por un prado. El dueño cansado se echó a dormir. El borrico se disponía
a hacer lo mismo, pero el perro que estaba hambriento le dijo:
- Agáchate, borrico, y cogeré de la
bolsa del dueño algo para comer.
El asno se apartó, más
el perro no cesaba en su intento y le seguía dando saltos y levantando las
patas para alcanzar la bolsa y conseguir comida.
- No seas tonto, le decía el asno,
espera que se despierte nuestro amo. Entonces tendremos más hambre y comeremos
más a gusto. Si comemos ahora lo haremos intranquilos, ya que estamos
pendientes de si se despierta el amo.
Mientras estaban en
esa conversación, sale un lobo del bosque y el asno asustado le pide ayuda al
perro para que ladrara y, de esta manera, ahuyentara al lobo. El perro, en vez
de ladrar, como le haría un buen compañero. Le dijo con sorna:
-
No seas tonto, espera a que se
despierte nuestro amo. Como antes me aconsejaste que tuviera paciencia, ahora
la voy a tener yo viendo cómo el lobo te da muerte.
(-M. de SAMANIEGO)
(Moraleja: la ayuda
genera ayuda y la insolidaridad produce insolidaridad
FIESTA DE LA
COOPERATIVA, FIESTA DE LA CAJA RURAL
En el día en que en España se celebra la
fiesta de su Patrono Santiago, nosotros aquí en el pueblo, además, celebramos
la fiesta de la cooperativa y de la Caja Rural. Dos instituciones muy
importantes y beneficiosas para la vida del pueblo.
Hagamos memoria de las personas que hace años
las fundaron buscando en bienestar del pueblo y de cuantos después de ellas han
continuado con la misma idea.
Que haya siempre personas que no piensen sólo
en ellas mismas, sino que su mirada y sus preocupaciones vayan mucha más lejos,
es decir que se interesen por el bien común y por tanto que busquen el bien de
la comunidad, el bien de todos.