HOJA PARROQUIAL. Domingo XVI del tiempo ordinario


Una historia: La humildad da valor a las personas
Caminaba con mi padre por un camino, cuando él se detuvo en una curva y después de un pequeño silencio me preguntó:
-   Además del canto de los pájaros ¿escuchas alguna cosa más?
Agudicé el oído y algunos segundos después le respondí:
-   Estoy escuchando el ruido de una carreta
Entonces, dijo mi padre: si, es una carreta vacía.
-   Pregunté a mi padre ¿cómo sabes que es una carreta vacía si aún no la vemos?
Entonces mi padre respondió:
- Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía a causa del ruido que hace. Cuando más vacía está la carreta más ruido hace.

Aprendí la lección.
Me convertí en adulto y hasta hoy cuando noto que una persona habla demasiado, que siempre quiere tener razón… interrumpiendo la conversación, siendo inoportuna, presumiendo de lo que tiene, y de lo mucho que sabe, sintiéndose prepotente y hace de menos a la gente, etc. entonces me viene a la mente lo que mi padre me dijo de la carreta vacía.

Esa persona es como una carreta vacía: mucho ruido, pero está vacía. Como decimos “mucho ruido y pocas nueces”. La humildad consiste en callar y no vanagloriarse, pasar por la vida sin hacer ruido. Nadie está tan vacío como aquel que está lleno “de sí mismo”
Seamos lluvia serena y mansa que llega profundamente a las raíces. Seamos sencillos y humildes.
Con esta clase de gente humilde y sencilla da gusto estar su lado, en cambio con los arrogantes y orgullosos uno no aguanta mucho tiempo a su lado. 
Llama la atención al contemplar a Jesús y ver que él es el más grande de todos pasó treinta años de su vida en Nazaret sin hacer ruido.


EL ASNO Y EL PERRO
Había una vez un perro y un borrico que servían a un mismo dueño. Iban caminando y pasaron por un prado. El dueño cansado se echó a dormir. El borrico se disponía a hacer lo mismo, pero el perro que estaba hambriento le dijo:
-  Agáchate, borrico, y cogeré de la bolsa del dueño algo para comer.
El asno se apartó, más el perro no cesaba en su intento y le seguía dando saltos y levantando las patas para alcanzar la bolsa y conseguir comida.
- No seas tonto, le decía el asno, espera que se despierte nuestro amo. Entonces tendremos más hambre y comeremos más a gusto. Si comemos ahora lo haremos intranquilos, ya que estamos pendientes de si se despierta el amo.

Mientras estaban en esa conversación, sale un lobo del bosque y el asno asustado le pide ayuda al perro para que ladrara y, de esta manera, ahuyentara al lobo. El perro, en vez de ladrar, como le haría un buen compañero. Le dijo con sorna:

-          No seas tonto, espera a que se despierte nuestro amo. Como antes me aconsejaste que tuviera paciencia, ahora la voy a tener yo viendo cómo el lobo te da muerte. 
(-M. de SAMANIEGO)
(Moraleja: la ayuda genera ayuda y la insolidaridad produce insolidaridad


FIESTA DE LA COOPERATIVA, FIESTA DE LA CAJA RURAL

En el día en que en España se celebra la fiesta de su Patrono Santiago, nosotros aquí en el pueblo, además, celebramos la fiesta de la cooperativa y de la Caja Rural. Dos instituciones muy importantes y beneficiosas para la vida del pueblo.
Hagamos memoria de las personas que hace años las fundaron buscando en bienestar del pueblo y de cuantos después de ellas han continuado con la misma idea.
Que haya siempre personas que no piensen sólo en ellas mismas, sino que su mirada y sus preocupaciones vayan mucha más lejos, es decir que se interesen por el bien común y por tanto que busquen el bien de la comunidad, el bien de todos.