HOJA PARROQUIAL Domingo XII del Tiempo Ordinario


FIESTAS DE LA SEGREGACIÓN   



Aquí en nuestro pueblo tenemos dos veces al año en las que celebramos unos días de fiesta.

Ahora son las de la Acción de gracias por la Segregación.

¡De cuántas cosas tenemos que dar gracias a Dios!

El dar gracias debería de ser una de las actitudes permanentes que deberíamos tener: gracias de la vida, gracias de los padres, gracias de los hijos, gracias de tantas personas que nos ayudan a vivir, gracias de la naturaleza, gracias de la Iglesia, gracias de Jesucristo y de su obra.

Que sepamos reconocer los beneficios que recibimos y seamos agradecidos.

¡Cuánto bien recibimos de unos y de otros! Gracias, Dios Padre de todo ello.

Estos días de fiesta, son días de convivencia, de juntarse y de  estar por las calles.

Que todo ello sirva para unir a todas las personas que residen en nuestro territorio y que sirvan para mantener y aumentar los lazos de amistad y para tejer otros nuevos.

Felices fiestas a todos y que sepamos respetarnos también en los días de fiesta.

Muchas  felicidades, especialmente para la Reina y damas de fiestas.

Que pasen todos unos buenos días de fiesta. No  sólo hay que trabajar también da vida a las personas el estar con los amigos, la diversión, la sana convivencia con los vecinos.



LAS HERMANAS CARMELITAS CELEBRAN SU DÍA DE FIESTA



El viernes, día 28 de junio, celebración del Sagrado Corazón, las hermanas carmelitas del  convento celebran su  fiesta.

Ellas, desde el recogimiento del convento, por medio de la oración están unidas a todos nosotros, son nuestras intercesoras ante Dios y se sienten, como lo son, de Alquerías del Niño Perdido.

Démosle gracias a Dios por el convento, por las que lo habitan y por lo que hacen. Somos unos agraciados

Estos últimos días han tenido una defunción.

Hay  hermanas mayores y la edad  no perdona.

Pidámosle al Señor vocaciones para este convento y para que todas ellas traten de ser fieles cumplidoras de la voluntad del Señor.



PALABRAS DEL SEÑOR OBISPO



Aprovechando la circunstancia de que por estas fechas en muchos sitios hay confirmaciones el Sr. Obispo nos hace recapacitar en la importancia de los padrinos.

Así nos dice. “Desde muy antiguo, la Iglesia no admite a un adulto a los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo, confirmación y eucaristía) sin un padrino, su función es ayudar al adulto al menos en la última fase de la preparación a los sacramentos y después a perseverar en la fe y en la vida cristiana. En el bautismo de los niños debe haber también un padrino, cuya función es, juntamente  con los padres presentar al niño que va recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo; representa la familia y también a la Iglesia, en cuya fe va a ser bautizado y en suyo seño va a ser incorporado “

Dado el papel que han de realizar los padrinos “su elección no puede por tanto, basarse sólo en razones de parentesco o amistad , sino que ….por su edad. proximidad, formación y vida cristiana sean capaces de ayudarles eficazmente en su educación de la fe y en su vida cristiana.

Por todo ello el padrino tiene que haber cumplido los dieciséis años, llevar una vida congruente con la fe cristiana, ha de haber recibido los tres sacramentos de la iniciación cristina y debe pertenecer a la Iglesia católica

Concluye el Sr. Obispo: “Sé que no es fácil, pero hemos de comenzar a romper inercias que no benefician en nada a la iniciación cristiana ni a la misión y vida de nuestra Iglesia”.