FIESTAS DE LA SEGREGACIÓN
Aquí en nuestro pueblo
tenemos dos veces al año en las que celebramos unos días de fiesta.
Ahora son las de la Acción de
gracias por la Segregación.
¡De cuántas cosas tenemos que
dar gracias a Dios!
El
dar gracias debería de ser una de las actitudes permanentes que deberíamos
tener: gracias de la vida, gracias de los padres, gracias de los hijos, gracias
de tantas personas que nos ayudan a vivir, gracias de la naturaleza, gracias de
la Iglesia, gracias de Jesucristo y de su obra.
Que sepamos reconocer los
beneficios que recibimos y seamos agradecidos.
¡Cuánto bien recibimos de
unos y de otros! Gracias, Dios Padre de todo ello.
Estos días de fiesta, son
días de convivencia, de juntarse y de estar por las calles.
Que todo ello sirva para unir
a todas las personas que residen en nuestro territorio y que sirvan para
mantener y aumentar los lazos de amistad y para tejer otros nuevos.
Felices fiestas a todos y que
sepamos respetarnos también en los días de fiesta.
Muchas felicidades, especialmente para la Reina y
damas de fiestas.
Que pasen todos unos buenos
días de fiesta. No sólo hay que trabajar
también da vida a las personas el estar con los amigos, la diversión, la sana
convivencia con los vecinos.
LAS HERMANAS CARMELITAS CELEBRAN SU DÍA DE FIESTA
El viernes, día 28 de junio,
celebración del Sagrado Corazón, las hermanas carmelitas del convento celebran su fiesta.
Ellas,
desde el recogimiento del convento, por medio de la oración están unidas a
todos nosotros, son nuestras intercesoras ante Dios y se sienten, como lo son, de
Alquerías del Niño Perdido.
Démosle
gracias a Dios por el convento, por las que lo habitan y por lo que hacen.
Somos unos agraciados
Estos
últimos días han tenido una defunción.
Hay hermanas mayores y la edad no perdona.
Pidámosle
al Señor vocaciones para este convento y para que todas ellas traten de ser
fieles cumplidoras de la voluntad del Señor.
PALABRAS DEL SEÑOR OBISPO
Aprovechando
la circunstancia de que por estas fechas en muchos sitios hay confirmaciones el
Sr. Obispo nos hace recapacitar en la importancia de los padrinos.
Así
nos dice. “Desde muy antiguo, la Iglesia
no admite a un adulto a los sacramentos de la iniciación cristiana (bautismo,
confirmación y eucaristía) sin un padrino, su función es ayudar al adulto al
menos en la última fase de la preparación a los sacramentos y después a
perseverar en la fe y en la vida cristiana. En el bautismo de los niños debe
haber también un padrino, cuya función es, juntamente con los padres presentar al niño que va
recibir el bautismo y procurar que después lleve una vida cristiana congruente
con el bautismo y cumpla fielmente las obligaciones inherentes al mismo;
representa la familia y también a la Iglesia, en cuya fe va a ser bautizado y en
suyo seño va a ser incorporado “
Dado
el papel que han de realizar los padrinos “su
elección no puede por tanto, basarse sólo en razones de parentesco o amistad ,
sino que ….por su edad. proximidad, formación y vida cristiana sean capaces de
ayudarles eficazmente en su educación de la fe y en su vida cristiana.
Por todo ello el padrino tiene que haber
cumplido los dieciséis años, llevar una vida congruente con la fe cristiana, ha
de haber recibido los tres sacramentos de la iniciación cristina y debe pertenecer
a la Iglesia católica
Concluye
el Sr. Obispo: “Sé que no es fácil, pero
hemos de comenzar a romper inercias que no benefician en nada a la iniciación
cristiana ni a la misión y vida de nuestra Iglesia”.