SEGUNDO Domingo de Cuaresma


PARA VIVIR LA CUARESMA: CULTIVAR Y CUSTODIAR LA TIERRA 



La tierra es un don de Dios, que se nos ofrece a las mujeres y a los hombres para habitarla, cultivarla y custodiarla. Recuperar el amor a ella como madre, tal como diría San Francisco y nos enseñan los pueblos indígenas, es urgente y una necesidad para que siga siendo fuente de vida para toda la familia humana, La tierra, como fuente de vida, se está poniendo en peligro, así como el modo de vida de los pueblos y del mundo rural.



El cultivo de la naranja tan arraigado en nuestro territorio, en nuestra cultura y nuestras gentes, también está atravesando momentos difíciles, debido al mercado que impone unos precios injustos como pago al producto que con tanto esfuerzo y mimo obtiene el agricultor, ciertamente que los labradores y los trabajadores del campo están viviendo años muy duros.



Todo agricultor y agricultora lleva en su mente y en su corazón el amor y la pasión por su tierra, para que esta dé alimentos y estos sean compartidos. Cultivar se presenta como una verdadera vocación que debe ser valorada y reconocida adecuadamente por los responsables políticos y económicos.



PALABRA DE DIOS



“Entonces dijo Dios: 

-          Que la tierra produzca vegetales, hierbas que den semilla, árboles frutales, que den sobre la tierra frutos de su misma especie con semilla dentro.

Y así sucedió. La tierra hizo brotar vegetales, hierbas que den semilla según su especie y árboles queden fruto de su misma especie con semilla adentro. Y Dios vio que esto era bueno” (Gn 1, 11- 12)



MAGISTERIO DE LA IGLESIA



“Si nos acercamos a la naturaleza y al ambiente   sin esta apertura al estupor, a la maravilla, si ya no hablamos el lenguaje de la fraternidad y de la belleza en nuestra relación con el mundo, nuestras actitudes serán las del dominador, del consumidor o del mero explotador de recursos, incapaz de poner un límite a sus intereses inmediatos. En cambio, si nos sentimos íntimamente unidos a todo lo que existe, la sobriedad y el cuidado brillarán de modo espontáneo. La pobreza y la austeridad de San Francisco no eran un ascetismo meramente exterior, sino algo más radical: una renuncia a convertir la realidad en mero objeto de uso y de dominio” (Laudator si, 11)



PLEGARIA



Padre Nuestro, Dios de bondad.

tú que nos das la tierra para cosechar nuestro alimento

escucha las oraciones de tus hijos,

y da a todos los que trabajan en los campos

plena justicia y dignidad humana.

Ayúdanos a poner el espíritu de Cristo

en todas nuestras labores diarias,

para que estos esfuerzos produzcan una rica cosecha

de amor, justicia y paz.

Te lo pedimos en el nombre de Cristo, nuestro Señor.



COMPROMISO



Nos comprometemos a participar en las acciones a favor de la dignidad de los labradores y en defensa de un precio justo para nuestras naranjas.

Como consumidores, también podemos comprar naranjas cultivadas en nuestra tierra, es una buena manera de defender nuestra agricultura