GOZOS y NOVENA

TONADA:
Si por gracia hemos podido
Heredar tu devoción:
Virgen del Niño Perdido,
Dadnos vuestra bendición.

1. Virgen del Niño Perdido
es el título glorioso,
bajo el que un pueblo piadoso
venerarte ha merecido;
ya, pues, que tan fiel ha sido
en tu santa devoción.
Virgen del Niño Perdido…

2.- Los siglos que ya pasaron
Su devoción conocieron,
Y justo obsequio rindieron
A la fe que demostraron
Unos hijos que te amaron,
Pues tuyos han sido y son.
Virgen del Niño Perdido…

3.- Aquella antigua piedad,
Señora, no desfallece;
Aumenta, progresa y crece
Con religiosa ansiedad;
Esta es la prueba y verdad,
Que es tu Amor nuestro blasón.
Virgen del Niño Perdido…

4.- Con decoro y reverencia
Vuestra Imagen veneramos,
Y el culto que os tributamos
De nuestra fe es consecuencia;
Siéndonos vuestra presencia
De gracia eterno Don.
Virgen del Niño Perdido…

5.- Fuiste en gracia concebida,
Del Arcángel saludada,
Por los santos venerada
En los siglos bendecida;
Por nosotros recibida
Cual prenda de salvación.
Virgen del Niño Perdido…

6.- Los patriarcas pudieron
Vislumbrarte entre figuras;
De amor prendas más seguras
Todos tus hijos sintieron,
Pues en herencia tuvieron
Tu amorosa devoción.
Virgen del Niño Perdido…

7.- Los Profetas anunciaron
Tus perfecciones más bellas;
Tú diste al mundo con ellas
La verdad que ellos hablaron,
Y entonces nos proclamaron
Hijos de predilección.
Virgen del Niño Perdido…

8.- Los que en el mundo vivimos,
Males experimentamos;
En ellos favor buscamos
Y a Vos, Virgen, acudimos;
Más, sobre todo,
Pedimos nuestra santificación.
Virgen del Niño Perdido…

9.- Pues tanto nos has amado,
Virgen del Niño Perdido,
El pueblo que has elegido
No sea de Ti olvidado;
Progrese santificado
En trabajo y religión.
Virgen del Niño Perdido…

TONADA:
Busque tu pueblo elegido
La cristiana perfección.
Virgen del Niño Perdido,
Dadnos vuestra bendición.


La tradición más antigua del pueblo cristiano la forma más popular y simple ha mantenido siempre el esfuerzo por escoger algún día para hacer a solas o en comunidad un camino de fe, poniéndose a disposición de la acción del Espíritu Santo invocado precisamente por intercesión de ella, que tuvo tanta intimidad de vida con el Espíritu Santo.
La elección de un período de nueve días es la que aparece más a menudo, sobre todo en la vida del pueblo, o sea, de quien no tiene la cabeza llena de historias, sino que ora para vivir e intenta llegar al fondo de las cosas.
Carlo Carretto, en “Dichosa tú que has creído”.

DIA 1                                                                    BAJADA A JERUSALÉN
ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
Sus padres iban todos los años a
Jerusalén en la fiesta de la pascua.
cuando tuvo doce años, subieron
ellos como de costumbre a la fiesta.
(lc. 2, 41-43)
Cada año por la Pascua – la principal fiesta judía – una de las fiesta de peregrinación, todo buen israelita varón, desde una cierta edad temprana, estaba obligado a visitar el Templo de Jerusalén.
Muchas mujeres y niños les acompañaban.
Cuando la peregrinación se hacía desde lejos, se agrupaban en caravanas reducidas, de parientes, amigos y paisanos.
Este es el hecho que nos narra esquemáticamente San Lucas.
Es el recuerdo de un pueblo peregrino…
Es el hacer memoria de nuestra peregrinación a Dios.
De Dios a Dios, este es el arco que tensa toda la vida del hombre. Somos seres religados a Dios, lo pensemos o no. Lo religioso no es algo postizo, sobreañadido, a nuestras vidas. Está en la raíz de nuestra existencia. El hombre es “animal religioso”.
El Concilio Vaticano II, en su Constitución dogmática sobre la Iglesia, nos dice que, como la Iglesia, somos pueblo peregrino: “Así el nuevo Israel, que caminando en el tiempo presente busca la ciudad futura y perenne, también es designado como Iglesia de Cristo” (L.G.9)

REFLEXION:
¿Me siento unido a Dios –religioso- de manera consciente?
¿A través de qué prácticas o de qué manera?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACION A LA VIRGEN.
oh, mi único alivio
rocio divino, refrigerio de mi ardor,
lluvia que desciende de dios
sobre mi árido corazón,
lámpara resplandeciente
en la oscuridad de mi alma,
guía de mi camino,
sostén de mi debilidad,
vestido de mi desnudez,
riqueza de extrema miseria,
medicina de mis incurables heridas,
término de mis lágrimas y gemidos,
liberación de toda desventura,
alivio de mis dolores,
liberación de mi esclavitud,
esperanza de mi salvación…
así sea, señora mía;
así sea, refugio mío,
mi vida y ayuda mía,
mi defensa y mi gloria,
mi esperanza y mi fortaleza.
(Germán de Constatinopla)

DIA 2                                                       EL TEMPLO DE JERUSALÉN

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
En el año cuatrocientos ochenta
de la salida de los israelitas de la
tierra de Egipto, el año cuarto del
reinado de Salomón sobre Israel, en
el mes de Ziv, que es el segundo
mes, emprendió la construcción de
la casa de Yahveh. la casa que
edifico el rey Salomón a Yahveh tenía
sesenta codos de largo, veinte de
ancho y veintiocho de alto fue
dirigida a Salomón la palabra de Yahveh
diciendo: “por esta casa que
estás edficando, si caminas según
mis preceptos, obras según mis
sentencias y guardas todos mis
mandamientos para andar conforme
a ellos, yo cumpliré mi palabra
contigo, la que dije a David tu padre,
habitaré en medio de los hijos de
israel, y no abandonaré a mi pueblo
israel”. Edificó Salomón la casa y
la terminó”.
(I Rey, 6, 1-3 y 11-14)

El pueblo Judio tenía su centro espiritual en Jerusalén, allí tenía su templo legítimamente erigido a Yahveh. Jerusalén y el Templo eran considerados el lugar santo por antonomasia.
El templo que frecuentó Jesús era el construido por Herodes el Grande. Cronologícamente era el tercero, aunque los judíos lo denominaran “segundo templo”.
El primero, el de Salomón, fue destruido por Nabucodonosor el año 586 a. de JC. El segundo, reconstruido tras la cautividad de Babilonia, inaugurado el 515 a. de JC., duró hasta Herodes que lo derribó para construir el tercero, el año 20-19 a. de JC.
El templo era y es signo de la presencia de Dios en medio de su pueblo. Nuestro Dios no es un Dios lejano.
El templo es signo de la familia de los hijos de Dios.
Es lugar de reunión de los hijos de Dios.
Es lugar de reunión de la “Eklesia”.
Es expresión social de nuestra religiosidad…
Ir al templo es todo un compromiso cristiano. Es sentirse familia. Sentirse Iglesia.
Jesús supera la materialidad de la expresión y nos dice: “Creeme, mujer, que llega la hora en que, ni en este monte, ni en Jerusalén adoraréis al padre”.
“Llega la hora (ya estamos en ella) en que los adoradores verdaderos adorarán al Padre en espíritu y en verdad” (Jn. 4,21 y 23).
San Pablo nos dice en una de sus cartas: “No sabéis que sois templos de Dios, y el Espíritu de Dios habita en vosotros?” (I Cor. 3, 16).

REFLEXION:
¿Cómo valoro y utilizo el templo, lugar de encuentro con Dios y los hermanos?
¿Respeto mi persona y la de los demás como templos de Dios que somos?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACION A LA VIRGEN.
Salve, canto de los querubines
y alabanza de los ángeles.
Salve, paz y alegría
del género humano.
Salve, jardín de delicias,
salve, árbol de la vida.
Salve, baluarte de los fieles
y puerto de los náufragos.
Salve, reclamo de Adán,
salve, rescate de Eva.
Salve, fuente de la gracia
y de la inmortalidad.
Salve, templo santísimo,
salve, trono del Señor.
Salve, oh casta, que has aplastado
la cabeza del dragón
precipitándolo en el abismo.
Salve, refugio de los afligidos,
salve, rescate de la maldición.
Salve, oh Madre de Cristo,
Hijo del Dios vivo,
al cual conviene gloria y honor,
adoración y alabanza
ahora y siempre por los siglos.
Amén por los siglos.
(Efrén sirio)

DIA 3                                              LA FIESTA EN EL TEMPLO

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Guarda el mes de Abib y celebra en él la Pascua en honor de Yahveh tu Dios,
porque fue en el mes de Abib, por la noche, cuando
Yahveh tu Dios te sacó de Egipto. Sacrificarás en honor de Yahveh tu Dios
una víctima pascual de ganado mayor y menor, en el lugar elegido
por Yahveh tu Dios para morada de su nombre. No comerás con la víctima
pan fermentado; durante siete días la comerás con ázimos
–pan de aflicción- por que a toda prisa saliste del país de Egipto:
para que te acuerdes todos los días de tu vida del día en que saliste
del país de Egipto. Durante siete días no se verá junto a ti levadura,
 en todo tu territorio, y de la carne que hayas sacrificado la tarde
 del primer día no deberá quedar nada para la mañana siguiente.
NO podrás sacrificar la Pascua en ninguna de las ciudades que
 Yahveh tu Dios te da, sino que sólo en el lugar elegido por Yahveh
tu Dios para morada de su nombre. Sacrificarás la Pascua, por la
 tarde a la puesta del sol, hora en que saliste de Egipto. La cocerás
 y la comerás en el lugar elegido por Yahveh tu Dios, y a la mañana
siguiente te volverás y marcharás a tus tiendas. Comerás
ázimos durante seis días; el día séptimo habrá reunión
 en honor de Yahveh tu Dios; y no harás ningún trabajo”.
(Deut. 126, 16-ss)

Esta era la Pascua a la que los judíos concurrían anualmetne. Y estos los detalles que pormenorizan su ritual.
La Sagrada Familia, como devotos judíos, acuden, en peregrinación, a la celebración.
Toda religión tiene sus fiestas y, estas, tienen su liturgia.
La fiesta está en la entraña del pueblo, y la liturgia también. El Pueblo es festivo...
Alguien afirmó “que antes que el negocio fue el ocio”.
La fiesta – la religiosa también- (Ahí está como prototipo la Eucaristía), es celebración de la vida.
Es un alto en el camino de cada día.
Es un canto a la hermandad y la libertad.
Afirmamos en ella la exuberancia de la vida material y espiritual.
Afirmamos la supremacía del hombre sobre las cosas.
Afirmamos la libertad, quitándonos las caretas y obrando espontáneamente. Nos quedamos al desnudo...
Afirmamos nuestra solidaridad, compartiendo.
La fiesta no es para uno mismo; se invita a los demás.
El sentido utilitarista de hoy nos hace, muchas veces, aguar la fiesta. Somos “aguafiestas”.
Otras veces disociamos la diversión de la fiesta, y esto es egoísmo. Entonces aburre y asquea. Reducimos la fiesta a un chiste “entre dos bostezos”.

REFLEXION:
¿Valoro la fiesta como expresión genuina del hombre?
¿Me sirve la fiesta para alabar a Dios y compartir con mis hermanos?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACION A LA VIRGEN.
Oh Maria, inmensidad del cielo
fundamento de la tierra,
profundidad de los mares, luz del sol,
belleza de la luna,
esplendor de las estrellas del cielo...
Tu seno llevó a Dios,
de cuya majestad el hombre tiene miedo.
Tu regazo contuvo el corazón ardiente,
tus rodillas sostuvieron al león,
cuya majestad es terrible.
Tus manos tocaron
al que es intocable
y el fuego de la divinidad que hay en él.
Tus dedos se asemejan a las tenazas incandescentes
con las cuales el profeta recibió el carbón
de la oblación celeste.
Tu eres el cesto de este pan de ardiente llama
y el cáliz de este vino.
Oh Maria, que produces en tu seno
el fruto de la oblación...
te rogamos con insistencia
que nos guardes del enemigo que nos acecha
y que, como no se divide
la medida del agua y del vino, así no nos separemos nosotros de tí y de tu Hijo,
Cordero de Salvación.
(Anáfora Etiópica)

DIA 4                                              LA PERDIDA DE JESUS

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Cuando tuvo doce años, subieron ellos
como de costumbre a la fiesta y, al volverse,
 pasados los días, el Niño Jesús se quedó en
Jerusalen, sin saberlo sus padres. Pero creyendo que estaría
 en la caravana, hicieron un día de camino, y le
buscaron entre los parientes y conocidos,
pero al no encontrarle, se volvieron a Jerusalén
en su busca”. (Lc. 2, 44-45)

A simple vista, el relato de Lucas, parece una travesura de crio, y, como no, un despiste de los padres.
Los planes de Dios son sorprendentes. El escribe recto con líneas torcidas...
No pretendo justificar el episodio, ni montar una explicación. El hecho esta ahí y es aleccionador.
La misma costumbre de andar en caravana, y la libertad de movimiento que comportaba, dada la confianza de que todos seguían la marcha, aunque en diferentes grupos, - se prestaba al despiste- solo al final de la etapa, cuando se reunieron, pudieron advertir la no presencia de Jesús en el grupo.
Es clara la lección de responsabilidad de la Sagrada Familia.
Jesús preocupado por las cosas de su Padre. Hay prioridades que no debemos desatender: “Amarás a Dios sobre todas las cosas”.
El sentido religioso de la vida...
¡Sólo Dios basta!
María y José preocupados por el Hijo. Es deber de padres. A estos les encomienda Dios los hijos para que sean sus educadores; para que les acompañen en su caminar. Pero los hijos, como dijo alguien, “no son ni criados ni protegidos; son aprendices de padres de otros hijos que vendrán mañana”.

REFLEXIÓN:
¿Está Dios en las prioridades de mi vida?
¿Lo demuestro a través de mis prácticas religiosas y mi conducta, consecuente con mi fe?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
Salve, madre de la alegría celeste.
Salve, tú que alimentas en nosotros un gozo sublime
Salve, sede de la alegría que salva,
Salve, tú que nos ofreces la alegría perenne,
Salve, místico lugar de la alegría inefable,
Salve, campo dignisimo de la alegría indecible.
Salve, fuente dichosa de la alegria infinita,
Salve, tesoro divino de la alegria sin fin,
Salve, arbol umbroso de la alegria que da vida,
Salve, Madre de Dios, no desposada,
Salve, oh Virgen, después del parto integérrima,
Salve, espectáculo admirable,
Por encima de todo prodigio.
¿Quién podría describir tu esplendor?
¿Quién podría referir tu misterio?
¿Quién sería capaz de proclamar tu grandeza?
Tú has adornado la naturaleza humana,
Tú has superado a las legiones angélicas...
Tú has superado a toda  criatura...
¡Salve, oh llena de gracia!
(Sofronio de Jerusalén)

DIA 5                                    EL NIÑO ENTRE LOS DOCTORES

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Y sucedió que al cabo de tres días,
le encontraron en el templo sentado en medio
de los maestros, escuchándoles y preguntándoles;
todos los que le oían, estaban estupefactos
por su inteligencia y sus respuestas”. (Lc. 2, 46-48)

Tres días tardaron María y José en dar con el hijo. Tuvieron que desandar el camino de la primera jornada y buscar... Buscar a Jesús...
El Niño Jesús busca contrastar su saber y enseñanzas con las de los maestros de Israel. -¡Qué no sabía El!- Maravilló a todos con sus escuchas, preguntas y respuestas.
Me sorprende la frase de Lucas: “escuchándoles y preguntándoles”. El preguntar es característica de los hombres: máxime de los niños y adolescentes. Se quiere saber; saber lo que no se sabe; saber más...
El escuchar es tarea más difícil, pero más eficaz para aprender.
Escuchar a Dios y a los hombres. Esta debe ser nuestra tarea primordial: Escuchar... Escuchar el doble que hablar; por algo Dios nos dio dos orejas y una sola boca...

REFLEXIÓN:
¿Soy persona que escucha y lee la Palabra de Dios?
¿Oro? ¿Cómo?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
Proclama mi alma la grandeza del Señor,
se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador,
porque ha mirado la humillación de su esclava.
Desde ahora me felicitarán todas las generaciones,
porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mi;
su nombre es santo
y su misericordia llega a sus fieles
de generación en generación.
El hace proezas con su brazo:
dispersa a los soberbios de corazón,
enaltece a los humildes,
a los hambrientos los colma de bienes
y a los ricos los despide vacíos.
Auxilia a Israel, su siervo,
acordándose de la misericordia
–como lo había prometido a nuestros padres-
en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.
(Cántico de la Virgen: Lc. 1, 46-55)

DIA 6                                        EL ENCUENTRO EN EL TEMPLO

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Cuando le vieron, quedaron sorprendidos,
y su madre le dijo: “Hijo ¿Por qué nos has hecho esto?
 Mira tu padre y yo, angustiados, te andábamos buscando.”
El les dijo: “Y ¿por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía
 estar en la casa de mi Padre?. Pero ellos no comprendieron
la respuesta que les dio.” (Lc. 2, 48-50)

La escena es enternecedora: los padres angustiados y el Hijo ¡tan tranquilo...!
El diálogo es muy natural.
Las respuestas de Jesús, los padres, no las entienden.
Los intereses de Dios y los intereses de los hombres, a veces –demasiadas veces- no se corresponden. No hay sintonía. Forman líneas paralelas y nunca se encuentran.
Jesús interesado por las cosas del Padre. Ellos preocupados por su Hijo.
Dios es el más preocupado por nuestras cosas: Es Providencia. No tiene oídos sordos.
El nos dirá, después, en su vida:
“Mi comida es hacer la voluntad del que me envió y llevar a cabo su obra”. (Jn. 4, 34). “Yo no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió” (Jn. 5, 30). “Buscad primero el Reino de Dios y su justicia, y lo demás se os dará por añadidura” (Mt. 6, 33)

REFLEXIÓN:
¿Son nuestros intereses los intereses de Dios?
¿Intento buscar la voluntad de Dios en mi vida?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
Salve del mar estrella,
de Dios Madre Sagrada,
y siempre Virgen pura,
puerta del Cielo santa.
Pues de Gabriel oíste
el Ave, oh Virgen sacra,
en él mudando el de Eva,
da paz a nuestras almas.
A los ciegos da vista,
las prisiones desata,
destierra nuestros males,
y todo bien alcanza.
Muéstrate Madre nuestra
y lleguen las plegarias
al que, por redimirnos,
nació de tus entrañas.
Virgen sin igual eres,
la más dulce entre tantas,
libra el alma de culpas,
hazla pura y mansa.
Renueva nuestra vida,
el camino prepara,
y así a Jesús veamos
alegres en la patria.
(Himno popular, siglo IX).

DIA 7                                              EL REGRESO A NAZARET

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Bajó con ellos y vino a Nazaret,
 y vivía sujeto a ellos. Su madre conservaba
cuidadosamente todas las cosas en su corazón.
Jesús progresaba en sabiduría,
en estatura y en gracia ante Dios y
ante los hombres.” (Lc. 2, 51-52)

Con estas cortas palabras resume San Lucas un largo periodo de la vida de Cristo: Sus años de vida retirada en Nazaret, hasta la vida pública.
Son breves las palabras del Evangelista, en verdad, pero son sustanciosas. Son una gran lección de silencio.
Escuchemos al Papa Paulo VI sobre este particular:
“Silencio que provoca en nosotros un aprecio hacia esta condición admirable del espíritu cuando nos encontramos envueltos en tantos clamores y gritos provenientes de esta ruidosa, hipersensibilidad vida moderna. ¡Oh silencio de Nazaret! Enséñanos el recogimiento, la interioridad, la disposición para escuchar las buenas inspiraciones y las palabras de los verdaderos maestros, enséñanos la necesidad y el valor de las preparaciones, del estudio, de la meditación de la vida personal e interior, de la oración cuyo secreto sólo conoce Dios” (Paulo VI, palabras en Nazaret, 1964)
Callar a veces cuesta más que hablar...
María y José callan.
Jesús, el maestro, calla...
María es madre de corazón adentro; no de labios afuera...
Su silencio, es silencio de oración, de recogimiento, de prudencia, de sumisión a los planes de Dios...

REFLEXIÓN:
¿Soy persona extrovertida o busco silencios para la reflexión?
¿Valoro la necesidad de la preparación en el estudio y en la oración?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
¡Oh Virgen, de ti,
como de montaña no abierta,
fue sacado Cristo, la piedra angular
que ha unido las naturalezas divididas.
Por eso nos alegramos
y te ensalzamos, oh Teotokos!
¡Venid, recordemos con corazón puro
y ánimo sobrio a la Hija del Rey,
al esplendor de la Iglesia,
más brillante que el oro,
y ensalcémosla!
Salve, y regocíjate, oh esposa del gran Rey,
tú que reflejas espléndidamente
la belleza de tu esposo,
y exclama con tu pueblo:
¡Oh Dador de la vida,
te ensalzamos!.
Oh Salvador, da tu celeste ayuda
a tu Iglesia;
ella no reconoce otro Dios
y liberador fuera de ti,
que has dado tu vida por ella
y te glorifica reconocida.
Acepta las súplicas de tu pueblo,
oh Virgen, Madre de Dios,
e intercede sin cesar ante tu Hijo,
a fin de que nos libre a nosotros que te alabamos
de los peligros y tentaciones.
Tú eres, en verdad, nuestra embajadora
y nuestra esperanza.
(Andrés de Cresta)

DIA 8                                                                                  NAZARET

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Así que cumplieron todas las cosas
según la Ley del Señor, volvieron a Galilea,
a su ciudad de Nazaret. El Niño crecía y
se fortalecía, llenándose de sabiduría;
y la gracia de Dios estaba sobre él.”
(Lc. 2, 39-40)

Así resume la vida en familia de Jesús, María y José, el Evangelio de San Lucas.
A nosotros nos saben a poco estas palabras. Quisiéramos escudriñar la intimidad de la vida de la Sagrada Familia. Quisiéramos conocer palabras y hechos de esta vida familiar para llevarlos a las nuestras.
Paulo VI vio a la Sagrada Familia, en Nazaret, así: “Que Nazaret nos enseñe lo que es la familia en su comunión de amor”
Bellas palabras las del Papa: la familia “es comunión de amor”. ¿Cómo lograrlo?. Este puede ser un camino sencillo:
1.- Proponernos no estorbar. Parece muy poca cosa. Pero es un primer paso, ya que, de lo contrario, en vez de unir, dividimos.
2.- Tomar conciencia de que todo depende de uno mismo. Esto exige entrega a todo y a todos. Y exige apuntar a hacer las cosas de la mejor manera posible.
3.- Cargar con la cruz de la unidad. Somos cruz unos para otros:
                               Cargar con la cruz de los padres.
                               Cargar con la cruz de los hermanos.
                               Cargar con la cruz del trabajo.
                               Cargar con la cruz de los reveses, etc.

REFLEXIÓN:
¿Vivo la vida de familia como comunión de amor o como un hotel?
¿Rehúyo las cruces de cada día?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido, por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
Dios te salve, María Hija de Dios Padre;
Dios te salve, María, Madre de Dios Hijo;
Dios te salve, María, Esposa del Espíritu Santo;
Dios te salve, María, Templo de la Santísima Trinidad;
Dios te salve, María, Señora mía, mi tesoro, mi belleza
Reina de mi corazón, Madre, vida, dulzura y esperanza mía;
Más aún, mi corazón y mi alma.
Soy todo tuyo, Virgen benditísima,
y todas mis cosas te pertenecen.
Habite en mí tu alma para engrandecer al Señor;
more en mí tu espíritu para regocijarse en Dios.
¡Oh Virgen fidelísima! Ponte como un sello sobre mi corazón,
para que en Ti y por Ti permanezca fiel al Señor.
Concédeme por tu bondad, la gracia de contarme
en el número de los que amas, enseñas,
diriges, nutres y proteges como hijos.
Haz que, despreciando por tu amor
todas las consolaciones terrenas,
aspire continuamente a los bienes celestiales,
hasta que por medio del Espíritu Santo,
tu esposo fidelísimo, y de ti, esposa suya fidelísima,
sea formado en mí, Jesucristo tu Hijo,
para gloria del Padre Celestial.
(S. Luis Mª Grignon de Montfort)

DIA 9                                                                                   NAZARET

ORACIÓN INICIAL.
Dios te Salve María, Madre del Niño Perdido, Patrona de Alquerías, nosotros, tus hijos, venimos durante estos días a obsequiarte con nuestras plegarias; venimos a intentar aprender de ti, primera mujer de la Iglesia, a vivir lo esencial de la vida cristiana: la fe, esperanza y caridad. Que con tu ayuda y nuestro esfuerzo nos sintamos y vivamos como hombres y mujeres de la Iglesia de hoy. Amén.

LECTURA DE LA SAGRADA ESCRITURA.
“Muerto Herodes, el angel del Señor se apareció
en sueños a José en Egipto y le dijo.
“Levántate, toma contigo al Niño y a su madre, y ponte
en camino de la tierra de Israel; pues ya han muerto
 los que buscaban la vida del niño. El se levantó, tomó consigo
al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al
 enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su
 padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y avisado en sueño,
se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir a una ciudad
 llamada Nazaret; para que se cumpliese el oráculo de
los profetas”. (Mt. 2 19-23)

Traigo, de nuevo, el recuerdo de las palabras del Papa Paulo VI: “Nazaret, casa del Hijo del carpintero. Es aquí donde querríamos comprender y celebrar la ley dura y redentora del trabajo humano; restablecer aquí la conciencia y la nobleza del trabajo, recordar que el trabajo no puede ser un fin en si mismo... Querríamos, también, finalmente, a todos los trabajadores del mundo entero mostrarles a su gran modelo, su Divino Hermano, el profeta de todas las causas justas, a Cristo Nuestro Señor” (Paulo VI, en Nazaret, 1964).
Es muy jugosa esta lección de trabajo familiar. José, el carpintero y Jesús, ya crecido, ayudándole en el taller; María, mujer de su casa, ocupada en las faenas del hogar. Es “la historia pequeñita”, como dirá el poeta. Historia sin brillo, normal; como la de muchas familias. Ahí está el ejemplo cercano: la lección del trabajo.
El trabajo “nace con la persona”...
El trabajo es noble.
El trabajo es productivo.
Es creador.
Es redentor.

REFLEXIÓN:
¿Por qué trabajo?
¿Qué sentido doy a mi trabajo y que ilusión pongo en él?

SALUTACIONES A LA VIRGEN:
-Virgen del Niño Perdido, mujer de fe y acendrada religiosidad que, en tu bajada al Templo de Jerusalén, nos invitas a valorar las prácticas religiosas como expresión de fe; haz que no disociemos en nuestra vida, la fe y las tareas de cada día.
Ave María…
-Madre del Niño Perdido, por la pena y dolor que experimentasteis en la pérdida de Jesús, al quedarse en el Templo, haz que sintamos nosotros ese mismo dolor, al perderlo por el pecado, y que pongamos el esfuerzo y diligencia que tú y San Jose pusisteis hasta encontrarle.
Ave María…
-Virgen del Niño Perdido , por la alegría que supuso para vuestro corazón de madre el encontrar al Niño Jesús en el Templo, haz que cada uno de nosotros, le sepamos encontrar, y alegremos con su presencia, en nosotros y en los demás.
Ave María…

ORACIÓN A LA VIRGEN.
¡Salve, oh alegría nuestra tan ansiada!
¡Salve, oh regocijo de la Iglesia!
¡Salve, oh nombre lleno de perfume!
¡Salve, oh rostro iluminado por la luz de Dios y que emana belleza!
¡Salve, oh memorial inmenso de veneración!
¡Salve, oh vellocino saludable y espiritual!
¡Salve, oh clara madre de la luz naciente!
¡Salve, oh impoluta madre de la santidad!
¡Salve, oh fuente saltarina de agua viva!
¡Salve, oh madre nueva y modeladora del nuevo nacimiento!
¡Salve, oh madre llena de misterio e inexplicable...!
¡Salve, oh vaso de alabastro del ungüento de santificación!
¡Salve, tú que valoras la virginidad!
¡Salve, oh modesto espacio que acogió en si al que el mundo no puede contener!
(Teodoro de Ancira)