Resumen del encuentro del lunes, día 28 de enero





El lunes, 28 de enero, según lo habíamos anunciado, nos reunimos unas 20 personas en los salones parroquiales.

Hablamos del Congreso Nacional para seglares en 2020 organizado por la Conferencia Episcopal y de su preparación en cada diócesis.

Se comentó el título de los materiales preparatorios de este Congreso de Seglares que nos han llegado: “MISIONEROS DE LA ALEGRÍA”, que bien podría ser una foto de lo que estamos llamados a ser.

Misioneros, enviados para ser luz de Cristo en el mundo, para ser como la luna que no tiene luz propia pero refleja la del sol. Dios sería el sol y nosotros la luna. O como dice el Papa Francisco discípulos-misioneros, como las dos caras de la moneda: dejarnos cautivar por Cristo y al mismo tiempo trasmitir lo que somos a nuestro mundo, donde nos encontremos.

De la alegría, hemos de estar contentos, satisfechos por lo que somos: seguidores y misioneros de Jesús. Es esta una característica de todo buen cristiano. Es ser cristiano algo maravilloso

Se leyeron unos textos de los Hechos de los Apóstoles en los que se describe el ideal de las primeras comunidades para tenerlos en cuenta nosotros cristianos, como nuestro ideal: rezaban, escuchaban la Palabra de Dios, celebraban la Eucaristía, estaban unidos, compartían.

Nos preguntamos ¿qué cambios más notables se han producido en la sociedad en estos 40-50 años últimos? Se dijo, entre otros: los medios de comunicación, las viviendas-las casas, grandísimas mejoras en la atención sanitaria y en la enseñanza, etc

Se habló también de nuestra comunidad parroquial y se comentó que los que reciben los sacramentos de iniciación cristianas no se incorporan a la comunidad. Haría falta, se dijo, que las familias acompañasen a los hijos igual que se ocupan de que vayan al colegio, a hacer deporte o de que esté bien alimentados.

Vivimos tiempos en los que escasean las vocaciones tanto religiosas, como a la vida sacerdotal.

Nos hemos hecho muy comodones y nos cuesta comprometernos

El mundo ha cambiado y a este mundo tan diferente hay que ofrecerle la luz de Jesús: su mensaje y sus prioridades.

Tal vez vayamos hacia una iglesia, hacia unas comunidades más reducidas, pero con más pasión por Jesucristo y con más testimonio, con más ejemplo. No nos tenemos que asustar, pero es momento de profundizar en lo que somos para poder ser misioneros, luz de Cristo en el mundo

Para finalizar quedamos en volvernos a ver el último lunes del mes de febrero a la misma hora y lugar, que será el día 25 de febrero.

Mientras sepan que hay espacio para que puedan participar muchas más personas. Ojalá pudiésemos llenar el local, Está abierto para todos. Terminamos invocando a la Virgen María para que ella nos proteja.